¿Quién demonios eres?

El vivir en pareja es una de las cosas más deseadas en una relación (mmmmm qué dices tú?), siempre queremos saber qué nos espera al estar en convivencia con esa persona que tanto nos gusta, ¡Peeeero! No siempre es como nos imaginamos, y es que vamos descubriendo ciertos hábitos al momento de mudarnos a vivir juntos, las malas manías que mamá no corrigió, no tener el mismo ritmo de vida ni las mismas metas ¡DE-SES-PE-RA!, ¿Por qué no vienen con un manual? Los gastos en cosas innecesarias, la apatía de no bajar la tapa del baño, etc etc etc nos lleva a preguntarnos ¿En qué me equivoqué?

Antes de dar este importante paso, analiza si ubicas la idea de tener a ésa media naranja que tanto soñaste las 24/7 (y que no se parezca nadita), no es igual mirar a tu amor dos veces a la semana y que te deje en casa que verlo hasta en la sopa, sin contar a su familia y amigos que aparecen sin avisar cuando te haces la pedicura o tu mascarilla de café! (que por cierto mi café es deliciosooo hasta en mascarilla).

Ahora, tienes que compartir tiempo, espacio, finanzas, y descubrir si sigues siendo tu naranja completa o ahora te sientes medio exprimid@ =/
Pregúntate si son más los “pros” que los “contra”, RECUERDA que tendrás que cambiar unos hábitos y ojalá que tu pareja también, lo que más interesa aquí, es que la emoción y entusiasmo por estar juntos sea de ambos…AMBOS. Y que su estilo de vida vaya avanzando en conjunto, no te vayas a convertir en una pesadilla anti comunicación y traumes al pobre.

La compatibilidad perfecta NO existe, ¿Qué tal, si dejamos de tratar de ser perfectos o agradables para nuestra pareja, y comenzamos a hacerlo para nosotros mismos? Que nos caigamos bien primero ¿No crees? No esperes a que te hagan feliz, ¡Dale TU esa felicidad!
Entonces para de tomar esa decisión, piénsatelo bien, toma el compromiso y convérsalo, antes de que termines preguntándote ¿¿Quién demonios eres??

¿Qué OPINAS TU?

¡Nos leemos pronto en mi blog!

Mientras tanto, GRACIAS por Compartir.