Por: Liliana Rock

¡Júzgame cuando estés en mis Zapatos!

¿Un dicho muy conocido verdad? ¿Que seguramente has mencionado cuando te has sentido agredido, pero y qué tal cuando TÚ has juzgado a alguien?…

» Mira nada más que fodonga, ni siquiera se molesta en peinar.
Uy, se veía mejor antes, ahora esta toda flaca y sin gracia.
Se nota que sale con él por conveniencia.
Con todo lo que gastó en ese viaje yo mejor hubiera pagado mis deudas.
¡POBRE! No sabe ni cómo llamar la atención.
¡Vieja gorda! ¿Estará embarazada?
Si yo fuera su esposo, no la dejaría vestirse así.
Se cree tanto y no tiene nada.
Seguro que anda en malos pasos.
¿VIRGEN ELLA?… ni de pastorela.
¿Cómo se atrevió a despreciarme a mí? »

… y así me podría pasar horas poniendo ejemplos.
La realidad es que siempre será más fácil JUZGAR que CALLAR, aunque muchas veces estamos conscientes de que lo que estamos a punto de decir puede causar un daño irreversible en la otra persona.

Ni tú, ni yo (la gran mayoría de veces) sabemos la situación que esa otra persona está viviendo, así como yo en este momento no tengo ni idea de que estas pasando el día de HOY…
¿Sé un poco más empático con los demás y antes de juzgar a los demás, pregúntate si lo que estás a punto de decir te gustaría que alguien te lo dijera a ti?

Te invito hoy a PREGUNTAR, en lugar de JUZGAR… y si preguntar no es una opción, entonces lo mejor será CALLAR.

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