Casada pero no capada.

Estamos acostumbrados a escuchar que las infidelidad masculina es guiada al motivo sexual, aburrimiento o desatención de la pareja, se considera algo relativamente normal lidiar con este tipo de situaciones donde en la mayoría de ellas, la mujer termina perdonando la acción siendo juzgada socialmente (Miren a Hillary Clinton).

La infidelidad femenina es un tema tabú para la sociedad, aunque de una generación a ésta, se ha considerado el libertinaje sexual de la mujer como una forma de venganza y rebelión a los tormentos que sufrieron nuestras abuelas y madres en el pasado (Quienes fueron las pioneras en la aplicación de la frase de nuestro título a hombres quienes ellas mismas criaban ¿Neta?)
Lo que nadie dice es que los actos que realiza una mujer infiel son más contundentes para la estabilidad en la relación pues la mayoría de los casos el acto va acompañado de sentimientos, romanticismo, y pasión, llegando al involucramiento total… Con un posible riesgo de abandonar la relación principal.

Y, ¿Como resolvemos eso? Hablando de nuestras necesidad y deseos, incluso antes del «Si, quiero».

Se considera que la infidelidad se da según la persona y no por el género, pero en las mujeres comienza cuando abunda en casa el menosprecio, el abuso y soledad… Siendo lo más curioso de esto, que cuando una mujer decide ser infiel, nadie lo sabrá 🤭!
La comunicación es detalle fundamental en cualquier ámbito; ¡Habla! Habla de lo que quieres, de lo que te gusta, de lo que fantaseas, porque caer en la rutina es mortal, y el engaño… no debería ser justificado.